El pasado viernes, fuí a al
Marionnaud de Avda Madariaga 20, con el propósito de adquirir el perfume de Be Delicius de DKNY para regalárselo a mi cuñada. Llegué a la tienda, y sólo había dos dependientas, una en caja otra que atendía en tienda, que estaba ocupada con unos clientes. En la estantería de los perfumes encontré la caja del perfume vacía, y resulta que todas las estanterías estaban llenas de cajas vacías. Fuí a la caja con la caja vacía del perfume para que allí me dieran uno igual. Mi sorpresa llegó cuando al ir a cobrarme, fué a por el frasco del perfume, que quería meter en la caja vacía desprecintada y pegarla con un cello. Le indiqué que yo quería un perfume "nuevo" y me dijo que ese era nuevo que lo había sacado del cajón.
Vamos que quería venderme un perfume abierto, cuyo frasco había sacado de a saber dónde...¿cómo iba a regalar algo que ya estaba abierto? y lo que es peor, ¿cómo sé yo que esa caja se correspondía a ese frasco?
Por otro lado, entiendo que si DKNY fabrica un perfume, lo mete en una caja de cartón y luego lo precinta, es porque así se garantiza su calidad y su imagen de marca. Si en sus establecimientos lo venden, desprecintado, abierto, con el frasco lleno de dedazos, pierde su carácter de "nuevo". ¿cómo sé yo que no ha sido usado? ¿ó que es una imitación barata?
Sinceramente, me sentí como si me intentaran vender un perfume de mercadillo, y estamos hablando de alta perfumería, y yo pago por un producto nuevo, con su precinto, y sin abrir!!!
A la dependiente la dije que por favor me sacara uno con precinto y me miró como si estuviera loca, y reiteró que ese ya era nuevo...
Finalmente le dije que gracias, pero que yo quería algo nuevo, y me fuí a If. Menuda diferencia, una perfumera me atendió y me aconsejó que comprara un tamaño mayor porque salía mejor de precio. Me sacó una caja nueva, que hasta tenía un cartoncito por encima del precinto, y además me lo envolvió com primo y adornó el paquete con unas vistosas plumas.
Como ven, quería comprar en su tienda, pero por su extraña política, me fuí a la competencia.
Al parecer el pato de la "crisis" la seguimos pagando los mismos, los consumidores, a los que nos quieren dar gato por liebre a costa de reducir sus costes.
Su fallido modelo de negocio no es mi problema.